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8 dic. 2008

La felicidad es "contagiosa"


Especialistas lograron establecer que el sentimiento de alegría o bienestar, así como también los buenos deseos, se transmiten de persona a persona, aun entre desconocidos.


Tanto el fin de año que se aproxima, como el entusiasmo y por qué no la ansiedad que generan las fiestas son situaciones que generalmente provocan que la gente se sienta feliz, contenta y alegre. Sin embargo, ¿pueden esos sentimientos transmitirse de persona a persona?




Entre las mujeres es más fácil transmitir y compartir la alegría


Según un equipo de investigadores estadounidenses, sí. De hecho, mediante un estudio que comenzó en 2003 y que se enmarca dentro de un análisis más complejo que duró 20 años, el equipo liderado por el doctor Nicholas Christakis, del departamento de Sociología de la Universidad de Harvard determinó que "la felicidad es una sensación o un sentimiento contagioso, que se transmite entre los individuos, aún en aquellos que son perfectos desconocidos".


La experiencia, cuyos resultados forman parte de la más reciente edición de la publicación British Medicine Journal (BMJ), se concretó en base a cuestionarios que los 4.700 voluntarios debieron responder y en los cuales debían puntuarse los temas, problemas o situaciones cotidianas que pudieran provocar felicidad o infelicidad.


"Como consecuencia del estudio encontramos que tanto la felicidad como la infelicidad -o mejor dicho quiénes padecen estos sentimientos- tienden a 'agruparse', juntarse o conectarse más de lo que pensábamos al comienzo", explicó el doctor James Fowler, de la Universidad de California en San Diego (EE.UU), coresponsable de la investigación y compañero de Christakis en el análisis de temas referentes a las redes sociales.


Por mencionar un ejemplo, el equipo presentó en años anteriores diversos ensayos en los cuales se analizaba -y confirmaba- la capacidad de expansión y "contagio" en ámbitos sociales de hábitos y costumbres nocivas como el tabaquismo o comer en exceso.


"Creíamos antes de empezar, y confirmamos mediante esta experiencia, que la felicidad es como una estampida o corriente que se extiende entre la gente y que el sentirse feliz o contento no solo depende de las acciones por las que cada uno se haga responsable, sino también del comportamiento y los pensamientos de los demás, de quiénes nos rodean, incluso si no los conocemos. Por eso podríamos concluir que 'cuando una persona sonríe, el mundo entero sonríe con ella'. Esta afirmación no hace más que reforzar la idea de la importancia que tienen las redes sociales", añadió el doctor Christakis.


Consultado por Pro-Salud News, el doctor Roger Montenegro, médico psiquiatra y presidente de la Fundación Contener, refirió: "En la vida siempre hay momentos malos y buenos. Pero, dependiendo de dónde pongamos nuestro eje, estaremos creando situaciones negativas o positivas que nos alejarán o acercarán a momentos tristes o adversos. Por eso siempre es fundamental mantenerse positivos para crear contextos de alegría y felicidad que sin duda se transmiten".




La felicidad en datos concretos


A la par que hicieron énfasis en la importancia de las redes sociales, los autores del estudio señalaron que es posible cuantificar el grado de expansión que tienen tanto la felicidad como la alegría y los buenos deseos tan característicos de esta época del año en grados o estratos: primero entre los amigos, luego entre los amigos de éstos y finalmente alrededor de los conocidos de los últimos.


Asimismo, en cuanto a la importancia de las compañías, los especialistas se encargaron de aclarar: "tener una mujer o un esposo feliz y poder beneficiarse de su alegría es muy positivo pero no tanto ni tan influyente como lo que puede sentir y transmitir una persona del mismo sexo, de la misma edad y que esté atravesando situaciones parecidas a las de uno. Más aún si se trata de un amigo o amiga cercana con el cual es posible construir una identificación. Esto se da especialmente en las mujeres que tienen a compararse y compartir sus deseos y miedos más profundos mucho más que los hombres".


"Creemos que por cada amigo feliz o contento que uno tiene, las chances de ser feliz se incrementan en un nueve por ciento. Por el contrario, cada persona 'amargada' que nos rodea, disminuye esta posibilidad siete por ciento. Pero no hay que preocuparse pues de los resultados de las encuestas se extrae que afortunadamente la felicidad es un sentimiento mucho más fácil de transmitir que la infelicidad", concluyeron Christakis y Fowler.


"La actitud de vida no sólo depende de cada persona, sino también de la cultura y la educación. Lo bueno es que cada vez que termina un año y arranca otro se crea una oportunidad para desinstalar lo negativo e instalar la alegría, la felicidad y el gozo", finalizó el doctor Montenegro.
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