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19 jun. 2008

Un cerebro más viejo, pero más sabio


NUEVA YORK.- Cuando las personas mayores no pueden recordar los nombres en un cóctel, tienden a pensar que su capacidad mental está declinando. Pero un creciente número de estudios sugieren que en la mayoría de los casos esa suposición es errónea.
En su lugar, las investigaciones han hallado que el cerebro que envejece simplemente está asimilando más información, tratando de filtrarla a partir de un revoltijo de datos, la mayoría de las veces para su beneficio en el largo plazo.
Esos estudios se analizan en la nueva edición del libro de neurología Progress in Brain Research (Progreso en la investigación sobre el cerebro) .
Con los años, algunos cerebros sufren deterioro. La enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, afecta al 13% de los norteamericanos mayores de 65 años. Pero para gran parte de los adultos mayores, según afirman los autores del citado libro, buena parte de lo que experimentan es una ampliación gradual del foco de atención, que hace más difícil retener sólo un dato, como un nombre o un número de teléfono.
Y aunque pueda ser frustrante, suele ser beneficioso. "Quizá la «distractibilidad», de hecho, no sea algo malo -dijo Shelley H. Carson, investigadora en psicología de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, cuyos estudios son citados en el libro-. Quizás incrementa la cantidad de información disponible para la mente consciente."
Por ejemplo, en estudios en los que a los sujetos se les pedía que leyeran textos que eran interrumpidos por palabras o frases inesperadas, los adultos de 60 o más años se desempeñaban mucho más lentamente que estudiantes secundarios. Si bien los estudiantes recorrían el texto a una velocidad constante sin importar qué significaban esas palabras fuera de lugar, las personas mayores se demoraban más cuando esas palabras estaban relacionadas con el tópico del texto. Eso indica que no sólo tropezaban con la información extra, sino que la tomaban y la procesaban.
Cuando más tarde a ambos grupos se les hicieron preguntas para las cuales esas palabras fuera de lugar podían ser las respuestas, los adultos mayores respondieron mucho mejor que los estudiantes.
"Para las personas jóvenes, es como si esas distracciones nunca hubieran ocurrido -dijo una de los autoras de la revisión, Lynn Hasher, profesora de psicología de la Universidad de Toronto, Canadá, e investigadora del Instituto de Investigación Rotman-. Pero los adultos mayores, como habían retenido esos datos extra, ahora resultan ser mejores para resolver problemas. Pueden transferir la información que tomaron de una situación a otra."
Detalles insignificantes Este tipo de tendencias pueden reportar grandes ventajas para el mundo real, donde no siempre está claro cuál es la información importante o cuál se volverá importante. Un indicio en un memo aparentemente insignificante puede tomar un nuevo significado si los planes originales cambian. O detalles extra que capturan la atención, como la reacción de los otros, puede ayudar a evaluar el impacto real de un orador. "Un amplio rango de atención puede hacer que las personas mayores sean capaces de saber, en definitiva, más de una situación o sobre los mensajes indirectos de lo que está sucediendo que sus compañeros más jóvenes -dijo la doctora Hasher-.

Creemos que esta característica quizá tenga un papel significativo respecto de por qué pensamos que las personas mayores son sabias."
En un estudio realizado en Harvard en 2003, la doctora Carson y otros investigadores evaluaron la capacidad de los estudiantes de descartar la información irrelevante cuando se los exponía a una catarata de estímulos. Cuanto más creativos se pensaba que eran los estudiantes -lo que había sido determinado por un cuestionario sobre sus logros previos-, más problemas tenían para ignorar los datos no requeridos. Una capacidad reducida para filtrar y establecer prioridades, concluyeron los científicos, puede contribuir al pensamiento original.

Creatividad y sabiduría
Este fenómeno, dijo la doctora Carson, suele estar asociado a una reducida actividad en una región cerebral llamada corteza prefrontal. Los estudios han hallado que las personas que sufren lesiones o enfermedades que reducen la actividad de esa región se vuelven más interesadas por actividades creativas. Jacqui Smith, profesora de psicología e investigadora del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, que no participó de los estudios citados, dijo que existe una palabra para aquello que resulta cuando la mente es capaz de asimilar información y ponerla en su lugar adecuado: sabiduría. "Estos hallazgos concuerdan en todo con el contexto que estamos construyendo para lo que llamamos sabiduría -dijo-. Si las personas mayores están obteniendo más información de una situación y son capaces de combinarla con su comparativamente mayor depósito de conocimiento, van a tener una agradable ventaja."

Por Sara Reistad-Long
De The New York Times
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