Blog de Actualidad en Psicología.

28 jun. 2008

Analfabetismo emocional


Como siempre, los latinos estamos expuestos a muchas noticias vinculadas a escándalos financieros, guerra y corrupción. Continuamos buscando una explicación lógica y racional a las cosas, pero... ¿por qué las cosas no están funcionando como antes?

Sin lugar a dudas, la afectividad y las emociones constituyen una puerta de entrada a la reflexión sobre la soberbia y la intolerancia que abundan hoy en nuestros países.

Entre el ir y venir de las crisis y los escándalos, no hemos logrado entender el valioso papel que significan estos temas, no tan sólo en nuestra vida íntima o familiar, sino en esferas que, hasta hace poco, eran consideradas un estorbo.

El ser humano contemporáneo sufre de un pavoroso empobrecimiento histórico, que nos tiene sumidos en un nivel absoluto de analfabetismo emocional. Estamos al tanto de los índices, de las fluctuaciones, de los bits y de lo que sucede al otro lado del mundo, pero nada sabemos de nuestra vida afectiva y emocional, por lo que continuamos exhibiendo gran torpeza en nuestras relaciones personales.

Hemos desterrado las emociones y la afectividad del palacio del conocimiento. Si alguna cosa está democráticamente distribuida en nuestra sociedad, es la torpeza emocional. Ricos y pobres, iletrados y postgraduados, todos manifiestan igual nivel de irracionalidad afectiva y analfabetismo emocional. Nadie está dispuesto a devolver un llamado telefónico, a conversar con un amigo, a leer, a pensar y reflexionar. Contamos nuestros bienes pero no nuestras pasiones. Vivimos un mundo de pequeñas relaciones cortoplacistas, sin generación de redes y amigos. Nada debe distraer al "conquistador" de su objetivo grandioso: someter a los demás a su hegemonía política y a sus redes de mercado.

Necesitamos urgentemente volver a alfabetizarnos, pero esta vez, alfabetizarnos emocionalmente. Pero, ¿cómo hacerlo?

La alfabetización emocional es la segunda revolución del saber básico. La primera fue hace casi 300 años cuando las personas eran analfabetas racionales (iletradas), vale decir que no sabían leer ni escribir. Ahora sucederá lo mismo con quienes olviden las emociones y las pasiones. Entonces es posible decir que el auto-conocimiento es el primer paso para alfabetizarse emocionalmente. Después, la persona aprende con las otras personas a comprenderlas, a aceptarlas como son, a confiar, valorizar y convivir adecuadamente. Sin embargo, en nuestra sociedad “todos queremos cambiar el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo” (Tolstoi).

¿Cuáles son las características que pueden identificar a una persona que posee un alto grado de alfabetización emocional? A nivel intrapersonal, puede ser el reconocer de sus emociones y cómo ellas se expresan, saber estimular las emociones agradables, controlar las desagradables, usar pensamientos positivos, estimular la auto-estima, resignificar pensamientos negativos, transformándolos en positivos, y mantener íntegra su propia dignidad. A nivel interpersonal, se reconoce el alfabetismo emocional a través de la empatía con otra persona, al saber respetar la individualidad, al hacer de la diversidad una unidad, estimulando la dignidad humana entre las personas, sabiendo perdonar y pedir perdón, criticar, ayudar, neutralizar ofensas y humillaciones recibidas, armonizar conflictos, irradiar energía positiva y saber convivir.

Para responder adecuadamente a este desafío, se requiere aceptar que no estamos frente a una situación de crisis, sino que estamos enfrentando un nuevo paradigma. Para aceptar el desafío, los individuos deben desarrollar nuevos valores, como flexibilidad, curiosidad intelectual, tenacidad, etcétera. En síntesis: ser pasionales y emprendedores. Debe generarse un equilibrio entre la parte puramente emocional y primitiva con la del cerebro racional. El desequilibrio para lo emocional resulta en una persona muy "sensible" y "emotiva", mientras que el desequilibrio para lo racional surge como una persona "dura", "insensible" y "fría".

Según investigaciones, el 70 por ciento de la lucratividad de una empresa está en la competencia humana y un 30 por ciento en la técnica, lo que podría determinar que la alfabetización emocional es indispensable en la construcción de la calidad. Donde ella existe no aparecen sabotajes, desperdicios y re-trabajos que interfieren directamente en los costos. En su presencia se permite el desempeño de verdaderos equipos.

“Este maravilloso desafío para nuestra generación, no se enseña por el momento en ninguna universidad local o extranjera, hay que buscarlo dentro de nosotros mismos. Quizá en neuronas adormecidas de nuestro cerebro o quizá en nuestro propio corazón”, como lo señala el argentino Gerardo Saporosi.

Como dijo hace décadas Khalil Gibran: “...somos como un velero en medio del mar, el timón es nuestra razón, y nuestras velas junto con el viento son la pasión que nos impulsa. Si tenemos solamente timón, por más que lo moviéramos estaríamos estancados en medio del mar, y si tuviéramos solamente velas, andaríamos sin rumbo a la deriva. Por este motivo, razón y pasión, cerebro y corazón, pensamientos y emociones, deben ir juntos y en equilibrio, porque nuestra pasión da el impulso y nuestra razón lo guía...”.

Fernando Vigorena Pérez es Consultor de Empresas y Director de Entrepreneur Consultores Gerenciales Ltda., una de las más importantes empresas orientadas a los servicios de Outplacement y Coaching en Chile.

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