Preocupa la obsesión por internet


Cuando a fines del año pasado se supo que un hombre de 30 años de Jinzhoum en China, había muerto tras haber jugado tres días seguidos por internet, el tema causó alarma.

El caso no asombra: después de EE.UU. China es el segundo país con mayor cantidad de usuarios conectados y ya cuenta con más de 30 centros que combaten esa abusiva dependencia a la web. En los casos extremos, incluso, el tratamiento incluye pequeñas dosis de descargas eléctricas.
Por ahora, en Argentina no hay clínicas que traten este problema, que se encuadra como una "cuestión psiquiátrica". Se calcula que un 1% de la población queda "atrapada" por la red. Pero, ¿se trata de una enfermedad?


Los especialistas no hablan de una "adicción a internet" por no ser una dependencia "química", como la de una droga. Pero reconocen un "vínculo inadecuado", un "uso compulsivo".
Lo cierto es que las consecuencias de perder el control frente al monitor son de algún modo similares a los de una sustancia prohibida: el sujeto rompe los vínculos sociales, cambia el comportamiento, baja su actividad física, se desmejora su salud, se vuelve irritable.


NUEVOS HABITOS


"La tecnología genera conductas que antes no se daban, son nuevos hábitos", considera María Ezcurra, titular de la cátedra Periodismo e Internet de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad del Salvador. "Los padres prefieren que los chicos estén en la compu todo el día, en lugar de estar en la calle. Y puede ser peor", dice Marcela Aguirre, psicoanalista del Centro Dos.


Para el titular de la Asociación Argentina de Salud Mental, Eduardo Grande, en muchos casos, se trata de un problema relacionado con la adolescencia y que tiene que ver con lo que le permite hacer la familia al chico. "Recibimos muchas consultas de madres que acercan a sus hijos porque dejan de estudiar al estar frente a la computadora", explicó el médico, que fue jefe de Salud Mental del Hospital Alvarez.
Para el psiquiatra Mario Kiektik se trata de "un control inadecuado de los impulsos" y así como recomendó una "tratamiento con enfoque cognitivo" (en los casos extremos se necesita medicación) también aconsejó "quitarle el demonio al problema: si los padres se dan cuenta de que su hijo se vincula de un modo inadecuado con la computadora, lo primero es probarlo y hablar del tema con el chico".


En general, la obsesión con los juegos on line se da con más frecuencia en los adolescentes que juegan toda la noche y después faltan al colegio porque no durmieron; el chat es más común en las mujeres "al punto de que dejan de ir a buscar a sus chicos al colegio", refirió Kiektik; y el tema de la pornografía es más propio de los hombres.

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