Blog de Actualidad en Psicología.

17 sept. 2007

Lo normal y lo patológico


Una de las definiciones de normal dice que se trata de “la actividad mental por medio de la cual el conocimiento, la habilidad, los hábitos, las actitudes e ideales son adquiridos, retenidos y utilizados, originando progresiva adaptación y modificación de la conducta. Es un término que se le da a una persona que supuestamente no cuenta con ninguna discapacidad”.

Es curioso porque todos, en mayor o menor grado contamos con alguna cuestión negativa aunque no sea una discapacidad en un sentido estricto; bien sabido es que no existe la perfección en el terreno de lo humano. Es cierto que algunas patologías son más visibles o ruidosas y hay otras que pasan más desapercibidas.

Tal vez un posible sentido del paso por esta vida sea mejorarnos como personas, modificando esas cosas negativas que nos hacen sufrir y dañan a quienes nos rodean.
Otra definición: “Se dice de lo que se halla en su estado natural. Que sirve de norma o regla. Regular, ordinario.”

Y que es una norma? Es un “ordenamiento imperativo de acción que persigue un fin determinado con la característica de ser rígido en su aplicación. Regla, disposición o criterio que establece una autoridad para regular acciones de los distintos agentes económicos, o bien para regular los procedimientos que se deben seguir para la realización de las tareas asignadas. Se traduce en un enunciado técnico que a través de parámetros cuantitativos y/o cualitativos sirve de guía para la acción. Generalmente la norma conlleva una estructura de sanciones para quienes no la observen”.


¿Qué es la patología?
Patología es un término que proviene del griego: estudio (logos) del sufrimiento o daño (pathos). Tiene que ver con la parte de la medicina encargada del estudio de las enfermedades en su más amplio sentido, es decir, como procesos o estados anormales de causas conocidas o desconocidas.

Ahora bien, entonces esto tiene algo que ver la salud y la enfermedad. ¿La salud sería lo normal?

La pregunta surge porque la definición de patología menciona ciertos estados anormales.
Alguien sano no es solamente aquel que no esta enfermo, sino estaríamos definiendo la salud por la ausencia de enfermedad. Cuando una persona puede poner a jugar su deseo tanto en el ámbito laboral como en lo afectivo, esto es apasionarse en el trabajo y en el amor en lugar de padecerlos, podríamos pensar en alguien sano.


Entonces, ¿qué es lo normal y que lo patológico?
Voy a intentar articular alguna respuesta desde la perspectiva del psicoanálisis. No es una tarea sencilla, ya que el mismo Freud hablaba poco y nada de normalidad. En un texto que se llama “El sepultamiento del Complejo de Edipo” plantea que cuando se produce en el psiquismo la destrucción y cancelación del Complejo de Edipo, cabe suponer que hemos tropezado aquí con la frontera, nunca muy tajante entre lo normal y lo patológico. Si el Yo no ha logrado mucho más que una represión del Complejo, este subsistirá inconciente y más tarde exteriorizará su efecto patógeno.

Es claro, si el complejo no logra a nivel psíquico destruirse o cancelarse y pasa a ser inconsciente desde allí se tornará patógeno por el hecho de estar en esa instancia psíquica, lo inconsciente.

A esta altura de los acontecimientos, es de público conocimiento esto del Edipo, pero por si alguien no sabe de que se trata, ya que no hay ninguna obligación de saberlo, tiene que ver con los primeros objetos de amor que hemos tenido en nuestra infancia, que mal que nos pese y nos cueste admitir, han sido nuestros padres o aquellos encargados de nuestra crianza. ¡Amor incestuoso si los hay! Es esto mismo lo que se torna inconsciente, por eso es que no nos acordamos o nos parece mentira; aunque desde allí produce sus efectos.


Estamos en el terreno de las neurosis
En el marco de un reportaje que le hicieron al maestro vienés cuando tenía 70 años y en relación a una pregunta concreta sobre el suicidio, responde: “La humanidad no se decide por el suicidio porque su propia naturaleza aborrece el camino directo hacia su objetivo. La vida debe completar su ciclo existencial. En todo ser normal el deseo de vivir es lo suficientemente intenso como para contrarrestar el deseo de morir, aunque en última instancia éste acaba siendo el más poderoso”.

La psicopatología psicoanalítica, que estudia el terreno de las enfermedades psíquicas, distingue tres entidades:
Neurosis (Neurosis Obsesiva, Histeria, Fobias)
Psicosis (Paranoia, Esquizofrenia)
Perversión (Sadismo , Masoquismo)

Podríamos preguntarnos si hay algún lugar para lo normal porque pareciera que todo es patología.

El interrogante surge porque la cuestión de la normalidad está instalada en el discurso. Todo el tiempo escuchamos hablar de “personas normales”, “familias normales”, “situaciones normales”.
Hará referencia a que algunas variables estén medianamente controladas. Que algunas cosas estén en su lugar.

Cuando todo es caos y lo que debería estar en un lugar esta en otro totalmente opuesto, la patología se instala.

Cuando en una familia cada uno ocupa su lugar, la cosa puede marchar bastante bien. No es lo que pasa en la mayoría de los casos, por eso es que los psicoanalistas y psiquiatras tenemos trabajo, aunque deberíamos tener mas ya que hay mucha gente que sufre en silencio o en ocasiones hablan con quien no corresponde.

Muchas veces me he preguntado si lo más parecido a la normalidad sería la neurosis.
La neurosis conlleva un enorme sufrimiento para la persona que la padece y para quienes padecen a esa persona, Freud lo nombraba como miseria neurótica.

Los sujetos neuróticos en su mayoría, además de vivir quejándose todo el tiempo y poniendo la causa de sus males afuera, hacen lo imposible por no conectarse con aquello que no anda bien en sus vidas o aquello que falta, ese vacío que es imposible de llenar y es fuente de angustia. Para evitar ese sentimiento se fuma, se come en exceso, se bebe demás y no precisamente agua o gaseosas, también se consumen drogas, psicofármacos, algunos trabajan y/o juegan compulsivamente; etc.

Normal me suena a algo del orden de la estandarización, del uniformar, de borrar las diferencias y también a un estado ideal.


¿Cómo pensar en un sujeto normal luego del descubrimiento del inconsciente?
Entiendo que el inconsciente, con todo lo que implica, rompe con esta posibilidad.

¿De qué hablamos cuando hablamos de inconsciente?
Hacemos referencia al sujeto dividido, a la sexualidad infantil reprimida, a los objetos incestuosos (Complejo de Edipo), a los sueños, actos fallidos, lapsus, chistes, a esa marca que nos diferencia del resto, por eso decimos que se trata del caso por caso.
El inconsciente es una de las instancias de nuestro psiquismo que se manifiesta a través del discurso, no es que hay que ir a buscarlo a alguna profundidad del alma como antes se creía. En otra época en la facultad había una materia que se llamaba Psicología Profunda y tenía que ver con el Psicoanálisis.

A veces nos anoticiamos de su existencia porque teníamos la intención de decir una cosa y decimos exactamente lo contrario (lapsus), o cambiamos un nombre por otro, o nos olvidamos de algo. En el terreno de la acción queríamos ir hacia un lado y nos encontramos yendo hacia el otro. Es una instancia que comanda en buena parte nuestros dichos, nuestros actos, nuestras elecciones.

Sin que nos demos cuenta nos determina. Contiene una verdad, un saber - no sabido para el Yo - que insiste en expresarse y se cuela por todos lados. Aunque solo por la vía del análisis se puede acceder a este saber y develar el misterio que encierra. Por esa vía es posible saber algo mas acerca de su accionar, esto es, saber algo mas acerca de nosotros mismos, pero por mas años de análisis que tengamos encima jamás lo vamos a poder domesticar; va a seguir haciendo de las suyas. Claro que ya no será en contra nuestro, es decir estaremos más en sintonía con nosotros o dejaremos de jugarnos en contra. Porque a veces al peor enemigo lo llevamos adentro y no está afuera acechándonos como, en ocasiones, pensamos.


Ahora, de ahí a convertirnos en una persona “normal”
Normal será aquel a quien no le pasa nada, o al menos eso es lo que dice. Tal vez lo que le pasa de largo es la vida sin que se de cuenta; o aquellos que frente a la pregunta, que tal? contestan ¡todo bien!, ¡todo bien! O ¡todo tranquilo!

Pareciera que nunca están mal o nada los conmueve, o nunca se angustian o jamás hacen una crisis. Me pregunto que tiene la vida de tranquilidad. Es cierto que podemos arribar a algunos momentos, pero para tranquilidad y para descansar está la muerte. Si tienen dudas vayan a un cementerio.

Tal vez sea cuestión de mirar un poco hacia adentro y tener el coraje de modificar aquello que nos hace sufrir y daña a otros, como así también poder aceptar aquello que no es posible cambiar, pero de ahí a aspirar a convertirnos en personas normales puede que exista alguna distancia. Se acuerdan de los Locos Addams, esa “familia muy normal”? Todos provenimos de alguna familia, excepto aquellos que nacieron de un repollo. Algunas han sido mas contenedoras que expulsivas, otras mas sostenedoras que generadoras de patología. Familias al fin.

Como dice Serrat, tratar de crecer y no de sentar cabeza. ¡Cada loco con su tema!
(*) La Lic. Margarita Fernández es Psicoanalista
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1 comentarios:

madahi102 dijo...

ME ENCANTAN SUS REPONTES COMENTARIOS Y FORMA UE ESCRIBE PERO QUISIERA UNA INFORMACION DE VIOLACION SEXUAL EN LOS AMBITOS HISTORICOS ,PSICOLOGICO SEXUAL ,Y TRATAMIENTO Y TRATO A UNA VICTIMA Y SU RELACION CONLOS SENTIDOS (LOS 5 SENTIDOS OLFATO,VISUAL,AUDITIVO ETC).

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