Blog de Actualidad en Psicología.

12 ago. 2007

La psicología domina la pelota y juega rápido


En los últimos años, el deporte profesional ha cambiado drásticamente. La comercialización, la televisación, los tiempos cada vez menores, las necesidades económicas, entre otros factores han provocado que los protagonistas -sean jugadores o equipos enteros- se vean afectados considerablemente por éstos, tanto en su rendimiento deportivo o vida personal. Por ello, la psicología ha crecido muchísimo en este ambiente como una forma de ayuda o descarga para los atletas.


Ahora, es muy común que tanto los planteles y los deportistas de disciplinas individuales del más alto nivel, acudan a la opinión de este tipo de profesionales que analizan los aspectos de la conducta y la personalidad.


Liliana Almirón es misionera y licenciada en psicología, y dio su opinión desde afuera, sobre todas las aristas que se entrelazan entre un atleta y su vida en sociedad.


La licenciada que nació en Apóstoles, analizó casos deportivos puntuales como la vida de los tenistas, jugar instancias importantes como finales o mundiales, el crecimiento de los chicos mientras proyectan una vida de alto rendimiento, cómo afecta el dinero, las tentaciones, etcétera. Primero, enfatizó su opinión en el tenis, deporte que cuenta con una cantidad considerable de representantes argentinos, pero que sin embargo ninguno llega a estar entre los tres primeros lugares del ranking por un determinado período de tiempo: "En el caso de los tenistas uno nota que los jugadores viajan al exterior y me pregunto: ¿Se van solos? ¿Hay un equipo detrás de ellos? ¿Tienen médicos?, digo esto porque sus torneos reparten bolsas millonarias de dinero y están solos en su mayoría. Parece que no hay un grupo familiar que acompañe, puede ser cualquiera, el padre, la madre, los hermanos. Ellos tienen que buscar el acompañamiento afectivo. Los tenistas viajan grandes distancias y es importante que alguien esté con ellos". En este caso, el propio José Acasuso comentó que pasaba más de 12 horas solo en los aeropuertos europeos. "Son muchas las exigencias a las cuales está sometido un atleta en soledad, que vuelve a la noche luego de perder un partido y no habla con nadie. Me parece un deporte de grandes soledades y por eso surge un quiebre en este aspecto, más allá del rendimiento en las canchas. Creo que la mayoría de los tenistas pueden pagar otro pasaje para que un familiar los acompañe. Igualmente, sería interesante profundizar en cómo es el mundo del tenis y así alcanzar una solución", señaló.


Otra de las cuestiones que emerge dentro de estas exigencias son los resultados, hay que ser primero o no sirve de nada. "Hay una cuestión muy exitista en los argentinos. Por ejemplo cuando uno pierde una final también gana la de plata, no se dan cuenta de que es complicado obtener ese logro.


Hay una especie de obligación de que todo tiene que ser oro, no hay reconocimiento para el segundo o tercero, que son los que también llegan.


Se valora el éxito y no el esfuerzo. Ésta es la principal razón de que alguien se deprima si no es primero", argumentó la psicóloga.


Ésto se pudo comprobar el domingo cuando el tenista Acasuso perdió el partido con el español Tommy Robredo por la final del Abierto de Sopot, Polonia. El posadeño jugó muy bien el primer set, pero cayó, mientras que en el segundo ya no fue el mismo y su imposibilidad de ganar motivó que entregue el partido. Después recibió su premio con desprecio.


La cuestión económica dentro del deporte es vital en lo que se refiere al mercado del fútbol, por citar algún ejemplo. Y los individuos no están exentos a lo que esto provoca en los resultados que se materializan en las canchas. En esta línea, la psicóloga argumentó que "no creo que ganar mucha plata te saquen las ganas de ganar. Me parece muy importante tener en cuenta la historia de los boxeadores, como Carlos Monzón o Ringo Bonavena. La mayoría vinieron de la pobreza y cuando tuvieron bastante dinero fueron muy pocos los que pudieron retenerlo o invertirlo. Esto es uno de los efectos que se puede ver. Y supongo que a los que juegan al fútbol también les pasa. Parece que fácilmente ganan plata, todo dentro de una ilusión que marca que jugar al fútbol es una diversión, pero es un trabajo. El fútbol, como lo practica todo el mundo, parece algo simple para todos. Pero en verdad hay mucha exigencia".





Roles invertidos


Esta vida útil apura a los padres y a sus hijos para que éstos sean las futuras estrellas del mundo. En las divisiones inferiores los chicos ya tienen representantes. Entonces, esta presión para los más jóvenes cumple un rol vital en sus vidas: "Ahora se da un fenómeno muy particular: los hijos tienen que llegar a ser profesionales porque de ellos depende la vida del grupo familiar. La cuestión se invierte completamente, en vez de ser el chico el alimentado y protegido por sus padres, él tiene que salvar y alimentar a su familia. Esto se ve en todas las disciplinas, empiezan desde chicos con una exigencia de varias horas", aseguró la licenciada.


Tanta presión y exigencia desde una temprana edad provoca algo en la vida de los atletas. Almirón dijo que "luego de tanta obligación de ganar y jugar bien se llega a un punto de que alguien hace crisis. Un jugador talentoso hace goles, se destaca pero no siempre una persona está bien de humor como para hacer todo bien. Es como pensar que un jugador de fútbol no tiene vida personal, que no tiene otra vida más que la cancha. Hay varios ejemplos como Ariel Ortega con su problema con el alcohol, el propio Diego Maradona con su adicción. No es fácil soportar la presión de los medios, de sus amigos, de todo lo que se monta como espectáculo y ganar plata detrás de alguien exitoso".


Ahora, el nuevo Maradona en lo que respecta a popularidad y fama sería Lionel Messi. "Me parece que hay un imaginario de que porque es joven y jugador de fútbol no le puede pasar nada. Se supone que su vida ya está completa y parece absurdo que pueda tener algún conflicto. Sin embargo, todos vamos a tener alguna situación de conflicto que no vamos a poder resolver. Y si es un individuo que está tan expuesto, en algún momento se podrá notar alguna dificultad, y puede ser en la cancha. Lo que pasa es que se cansan de tanta exigencia, aunque si se produce una crisis sería complicado saber dónde, cuándo y cómo. Ésta es una probabilidad", relató la licenciada.


De todas formas, la personalidad de un jugador de fútbol es fuerte porque solamente jugar ante miles de personas que corean tu nombre o te insultan, necesita de un temple importante. Estos atletas entrenan para ser un Dios si hace un gol o un desastre si no lo convierte en el mismo instante.


Si de “endiosar” hablamos, “Maradona quemó etapas de aprendizaje y se generó un vacío en su formación, entonces llenó ese espacio con otras cosas.


En el fútbol hay que cumplir ciertas normas para jugar y si éstas no estuvieran, aparecerá la violencia. Mientras Diego estuvo en este sistema reglado funcionó, cuando salió del mismo comenzó a tener inconvenientes. Pero es difícil no ceder a las tentaciones, si uno es el líder dentro de la cancha te vas a encontrar afuera con miles de personas que te van a ofrecer todo. A Diego le ofrecieron autos y dinero, por lo tanto no es fácil no responder a esas cosas. Automáticamente se borran los límites y no hay nada a lo que no puedas tener acceso, todo te está permitido", finalizó.





El trabajo de Chucho


Para ir materializando las ideas en ejemplos, el misionero José Acasuso es sin lugar a dudas el deportista más importante que ha brindado estas tierras al mundo. Chucho fue uno de los líderes del equipo argentino de Copa Davis y venció a grandes del tenis y llegó el pasado fin de semana a la final del Abierto de Sopot, Polonia. En algunas de sus declaraciones, el jugador manifestó que al tenis lo toma como un trabajo y nada más, sin embargo, en la pasada final de la Davis que se disputó frente a Rusia, el posadeño cayó en lágrimas cuando perdió contra el propio Safin. Sobre este tema, Almirón comentó que "la frustración que es no ganar, determina que no es el mejor, que son malos. Si alguien pensaba que iba a ganar lleva a una angustia muy grande. Acasuso trabaja de tenista, pero lo que se jugó en la Copa Davis era mucho. “Cuanto uno más cerca esté de su máxima ambición, el enojo y la depresión por el fracaso es muy elevado”, explicó.





El liderazgo de Riquelme


Además de llegar primero, en el caso del fútbol es muy relevante el liderazgo, una persona que mezcle el talento con una fuerte personalidad.


En el último mundial disputado en Alemania se esperaba bastante de Juan Román Riquelme, quien no respondió como se esperaba y luego tomó la decisión de dejar el equipo nacional porque las críticas hacia él afectaban a su madre. Sobre esto, Almirón dijo: "Que sea buen jugador no quiere decir que sea líder o viceversa. Sin embargo, hay ocasiones en que coinciden azarosamente estas dos condiciones en una persona, a lo mejor, un líder del grupo no tiene que ser un buen jugador pero puede tener otras características como manejarse bien con sus compañeros". A todo esto, en el caso de Riquelme, el enganche conjugó estos factores en varios partidos, pero en la Selección Argentina y en instancias claves no ocurrió lo dicho: "Supongo que es por la presión, no sólo la externa, sino la exigencia interna, los jugadores representan al país. Además, influye muchísimo el cansancio, en un mes juegan demasiados partidos. Por ello no hay que suponer que siempre van a estar bien, que porque ganan mucho dinero no tienen problemas y eso no es así", deslizó.


A saber, en la pasada Copa América disputada en Venezuela, Riquelme mantuvo un buen nivel hasta llegar a la final, donde estuvo muy bien marcado.





La violencia


La esquizofrenia viene desde la tribuna. Los hinchas son las personas que transforman a los jugadores en dioses o miserables tras los noventa minutos de un encuentro. Las peleas entre ellos es digna de un análisis psicológico y social: "Pareciera que parte de sus vidas está jugado en el triunfalismo. Es una cuestión identificatoria, si tu equipo gana te convierte en un triunfador y si pierde te deprimís y descargás tu frustración con el adversario. Una persona puede canalizar su tristeza mediante las peleas pero no es solamente porque su equipo perdió, quién sabe que otras situaciones de frustración arrastra ese individuo para descargarse. Es un camino más fácil. En una cancha de fútbol, todas las cuestiones de los límites se abren. Creo que el fútbol en general mueve las pasiones, son varones los que participan, moviliza el prestigio, el machismo, la habilidad, la hombría, etcétera. En este sentido los jugadores son los representantes del prestigio de la hinchada: si ganás me dejás bien, si perdés me dejás mal", comentó la licenciada.


Mail: willydeportes@yahoo.com.ar
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