Blog de Actualidad en Psicología.

19 jul. 2007

La sexualidad especial


por Hilce Darío Dejesús
Licenciado en Psicología

Ante los nuevos desafíos que ha puesto en el tapete la ley de educación sexual, abrimos otra posibilidad para preguntarnos y reflexionar: ¿Qué pasa con los jóvenes con capacidades diferentes y su sexualidad? Uno de los interrogantes más significativos en este caso tiene que ver con lo público y lo privado. El contacto y el límite.
¿Hasta dónde es válido hablar de sexualidad integrada en los chicos especiales? ¿Será que estamos asociando y hasta homologando al término "discapacidad" el de "incapacidad", "discapacitado" con "inhabilitado"?

Si se cree que no hay nada que hablar, por consiguiente, no se verá nada… o será que porque no se ve, no se habla. En muchos lugares, no sólo en las familias sino también en las instituciones, de "esto"no se habla (más allá de que la vida afectiva y la sexualidad, digan constantemente presente). Quizás por el mismo hecho de que no quieren configurarlo como problema; y, en muchos casos, porque es un problema no resuelto para la institución o para la persona que acompaña.

Aunque se avanzó en la afirmación de la dignidad y los derechos de las personas especiales, todavía queda mucho camino por recorrer, y es por ello que debemos reflexionar sobre la afectividad y la sexualidad de las personas con capacidades diferentes.

En el desarrollo de nuestra vida, como seres humanos, apuntamos a la autonomía y vivir nuestra afectividad, nuestra sexualidad en la mayor libertad que no es sinónimo de libertinaje.

Todos los jóvenes con discapacidad crecen, y se van convirtiendo en hombres y mujeres, con un cuerpo que se desarrolla, más allá de que permanecen, en muchos casos, nombrados y tratados como niños, retenidos en una infancia interminable. Ésta última sería una de las causas de la imposibilidad de los adultos para NO poder ver el desarrollo, en cuanto lo biológico, de la persona que tiene una DISCAPACIDAD intelectual. Una discapacidad que no DEBE ENTENDERSE COMO UNA INHABILIDAD AFECTIVA-SEXUAL.

Por lo cual cabe dejar en claro los principios que rigen la antropología que hemos manifestado en otros artículos: "la compresión del HOMBRE de una manera integral y no reduccionista, el sentido y el valor de la sexualidad en la vida". Éstos nos llevarán a plantear el problema con soluciones desde el vínculo primario, dado que la familia juega un papel fundamental, aportando el sentido que se pueda dar a la afectividad. Compartiendo cuidados y afectos, compartimos la vida. La educación especial no puede ahorrar en las expresiones de afecto.
Esa multitud de sentimientos que se producen en cada relación, puede ser conflictiva, en el desafío de la autonomía; pero todas las dimensiones de la sexualidad y su misma estructura afectiva, radican en la estructura peculiar de la realidad humana. Y el deseo, circula en cada uno, proponiendo contacto del cuerpo y del espíritu.
Cuando las caricias, las expresiones de afecto, recorren a la persona, necesariamente, algo produce. Con lo cual, si amamos ineludiblemente producimos y potenciamos que la persona se habrá al amor. Que, también, quiera expresarlo, vivirlo; cualquiera sea su condición, desde su propia existencia.

Cada joven es un individuo en relación con el mundo de los afectos, donde las restricciones y discriminaciones, también las limitaciones naturales más evidentes y, a veces intensas; pero no por ello imposibles de descubrir y encaminar desde el proceso humano de cada persona.

Todos tenemos debilidades; pero, también, todos somos proceso. la persona del joven con capacidades especiales comparte algo común con todos: el proceso. Más rápido o más lento, fugaz, intenso, como quieras llamarlo, todos somos básicamente proceso humano.

Todos los varones y todas las mujeres son distintos. En cómo son, cómo viven su sexualidad y cómo la expresan. Cada persona es única. Pero ninguna persona es más o menos que otra y todas están llenas de potencialidades. Las personas con discapacidad no son una excepción.

Entonces, el paso esencial es: detenernos y acompañar sus corrientes de afectos y manifestaciones físicas y amorosas con palabras. Palabras orientadoras que puedan dar sentido a lo que pasa en su crecimiento y en su desarrollo.

En esta etapa de la vida crece, también, en las posibilidades de su propia sexualidad.

La aseveración de que el ser humano es un ser sexuado parece hoy casi trivial y redundante. Sin embargo hay que exhortar en que la sexualidad no es una dimensión secundaria de la vida humana sino que pertenece íntimamente a su constitución, también en el caso de las personas con capacidades diferentes.
El ejercicio inicial está planteado, ahora hay que comenzar a ponerlo en palabras, hablarlo; ya que el sujeto es un sujeto desde la palabra del Otro.

Las actitudes de resignación no involucran la situación de incorporación. En la integración debe estar presente la diferencia; pero en el sentido de que todos somos diferentes.

Recordemos que toda relación conlleva aceptación-rechazo. Hay un mensaje en lo que no podemos poner en palabras, por eso, es necesario hacer este ejercicio de encuentro. Es el criterio trascendente del proceso rehabilitador y educativo, proporcionar el máximo nivel de habilidades sociales, no como la conclusión, sino para posibilitar recursos que hagan viable la calidad de vida para la personas. Siendo respetado por ser un ser, único e irrepetible, haciéndole saber donde esté, (familia, cottolengo, hogar centro de día) que está llamado a contribuir al bien de su familia y de la comunidad, según sus propias capacidades. 


Tener su propia vida. Tener el derecho de ser amado y amar.

"A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse.
Nada tan fácil.
Ésta es la pasión más natural del hombre".
Blaise Pascal


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