Blog de Actualidad en Psicología.

13 jul. 2007

La felicidad


Por: Gaby Beneroso


Decía la canción que había tres cosas importantes en la vida y así se han asumido por la reiteración de la cantinela en nuestro subconsciente. El estribillo pegadizo nos afirmaba en sus convicciones como si de un tratado científico se tratase. Lo que se dejaba al libre albedrío de cada cual consistía en ordenarlas según la importancia que quisiésemos darle. Los más avispados apuntaban a la salud en primer lugar, acaparando la aceptación cómplice de quien lo escuchara. Sin embargo, los más sinceros, señalaban al dinero como el instrumento más certero en el camino de su búsqueda. En este caso, lo que se conseguía de parte del interlocutor era una sonrisa y una carrera hacia los quiosquillos de las quinielas y otras bonolotos. Los pocos que anteponían al amor, siempre tenían a su pareja al lado, con lo que no contaban.



Sin embargo, la Ciencia impertinente se ha decidido a derrumbarnos los principios fundamentales que la composición musical nos había sugerido como normativa de felicidad, atestiguando su postura con estudios que revelan que en los países con renta per cápita más elevada no se producen niveles de aceptación más altos en lo que a estado de ánimo de los encuestados se refiere. Más bien al contrario. Incluso, comparando las respuestas de los conejillos de clase media con respecto a los grandes ejecutivos, las cifras invertían la lógica. Afirman, en definitiva que el dinero tiene importancia en nuestro bienestar solamente hasta cubrir las necesidades básicas.



Debiera de estar claro, entonces, que la salud sería el factor predominante para nuestra felicidad. Pero tampoco. Encuestados algunos hospitalizados o voluntarios con enfermedades crónicas, no señalaban variables significativas respecto a las conclusiones afirmadas por los que se proclamaban sanos.


¿Será el amor -como dice la otra canción-? Pues no. Entre enamorados y no enamorados, los resultados son similares.



Los culpables de que nuestra búsqueda de la felicidad consciente haya sido una pérdida de tiempo, dejando a un lado a Lombardi y Naldo con su cancioncilla, son los precursores de la `Psicología Positiva´. Uno de sus promotores ha sido Martin Seligman, paradójicamente muy reconocido por sus estudios anteriores acerca de la depresión. En España, Carmelo Vázquez, catedrático de Psicología Clínica, es una de sus figuras y ofreció el lunes una ponencia en los cursos de verano de Ronda.



Sobre lo que realmente influye en nuestro estado de ánimo y en la concepción de felicidad que cada uno tiene de sí mismo, ofrecen pistas para una nueva canción. También son tres: El placer hedónico, que engloba lo más inmediato y necesario (¿salud, dinero y amor?); aprender a sacar lo mejor de nosotros mismos, que tiene que ver con las relaciones con los demás, estar cerca de la gente que se quiere y entregarse más a los demás; y dar sentido a nuestras vidas (creer que lo que se está haciendo sirve para algo). 

¿Seremos mejores de lo que pensamos?





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