Blog de Actualidad en Psicología.

12 jul. 2007

Jóvenes inseguros: antídotos y vacunas


La seguridad de un adolescente en sí mismo no es una cualidad innata sino el resultado de su convencimiento de que es una persona valiosa, que es capaz de manejar determinadas situaciones con éxito y que puede ofrecer algo de valor a los demás.

Los padres pueden hacer mucho más de lo que creen para fomentar la confianza de sus hijos en sus propias capacidades.

¿Ha descubierto que a su hijo le cuesta relacionarse con otros jóvenes de su edad, no se atreve a hacer algunas cosas o tomar ciertas iniciativas? ¿No progresa en su aprendizaje escolar? ¿Se da por vencido fácilmente o tiene un miedo exagerado a hacer el ridículo?.
¿Ha notado que su retoño pierde demasiado tiempo en comprobar una y otra vez las mismas cosa, que cada vez que va a hacer algo fuera de lo habitual es un mar de dudas? 
¿Ha visto que necesita contar con el apoyo de mucha gente para tomar una decisión, o que ha perdido alguna oportunidad por sentirse incapaz?.

La mala noticia es que su hijo tiene un problema de inseguridad, que si no se corrige puede anclarse en su personalidad. La buena es que los padres pueden hacer muchas cosas para fomentar la autoestima de los jóvenes, un requisito básico para que aborden su vida con plenitud psicológica. juventud, adolescencia adolescencia juventud.

Si este es su caso, estos son algunos de los interrogantes más frecuentes que puede plantearse un joven debido a su falta de seguridad en si mismo. Las respuestas que dan los expertos son poderosos argumentos para sacar a su hijo del aparente laberinto sin salida en que puede estar perdido.

Son datos que debe conocer para evitar que éste se habitúe a vivir entre la parálisis, las limitaciones, la indecisión, la incertidumbre y el desasosiego. Estos son los consejos que debe dar a su hijo/a.


¿Cómo reforzar mi imagen ante los demás?

Pierde el miedo a hablar bien de ti mismo, cuando las circunstancias te den pie a ello y sin pasarte, ya que una cosa es la seguridad y otra distinta la soberbia o la prepotencia. También debes aprender a aceptar los cumplidos o cosas agradables que dicen sobre ti, tanto respecto de tu físico como de tu inteligencia o capacidades, respondiendo simplemente “gracias”, sonriendo, sin quitarle trascendencia y evitando frases como “no tiene importancia” ó “tu lo habrías hecho igual en mi lugar”.


¿Cómo afrontar las situaciones que me intimidan?

Algunas situaciones pueden hacerte sentir indefenso, incapaz de controlar tu vida e inseguro respecto de lo que va a pasar. Define el problema (¿qué es exactamente lo que me preocupa?), infórmate de todos los recursos de que dispones para resolverlo (¿qué es lo que puedo hacer?) y elige entre las alternativas (¿cuál es el plan y qué pasos voy a dar?). Si sabes lo que debes hacer en cada momento, tendrás menos motivos para las inseguridades.


¿Cuál es la mejor forma de defender mis puntos de vista?

Para defender tus prioridades y derechos, y sentirte seguro de que haces lo que te conviene, primero debes conocerlos y hacerte consciente de cuáles son. Elabora una lista de todo aquello que consideres importante y desees disfrutar, siendo tan generoso como eres con otros.

Elabora una lista de todo aquello que consideres importante y desees disfrutar, siendo tan generoso como eres con otros: tienes derecho a ser feliz, a ser respetado, a sentirte bien, a defender tus opiniones, a expresar tu malestar, a elegir libremente, a decir que nó, a poner límites, a divertirte. Cuando, por ejemplo, no te sientas segura de si has de ser feliz, repítete que tienes derecho a ello, toda vez que surja la duda. Si te sientes bien emocionalmente y a gusto contigo, quiere decir que vas por buen camino.


¿Cómo afronto las críticas que ahuyentan mi seguridad?

Aunque no te guste la forma en que te lo plantean, ten en cuenta que al criticarte, te están dando la oportunidad de aprender y hacer mejor las cosas, así como la posibilidad de darte permiso para no ser perfecta y asumir que cometes errores, como todos.

Muchas veces nos ponemos a la defensiva cuando cuestionan nuestro modo de pensar, sentir o actuar, porque pretendemos que nadie nos coja en un renuncio ó no fallar nunca, lo cual es imposible. Aceptar con naturalidad las críticas de los demás y reconocer que eres falible, no menoscaba tu seguridad o confianza; al contrario es síntoma de fortaleza y te ayuda a crecer personalmente. Igual que pides cambios de conducta a otros porque hay cosas del otro que consideras inapropiadas, los demás pueden hacer lo mismo contigo.


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