Blog de Actualidad en Psicología.

17 jul. 2007

El instinto maternal es una “construcción social”


El estereotipo persistente de madre ha quedado vinculado a la subordinación, por lo que a cierta edad se debe elegir entre dar a luz o el desarrollo profesional.

El llamado instinto maternal es una construcción social, algo aprendido, por lo que se puede renunciar a él, sostuvo la especialista en psicología Patricia Bedolla.

De acuerdo con la profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, la maternidad sería simbólica o un deseo que se construye en el seno de las sociedades y cambia con la historia.
Indicó que se ha hecho una distinción entre maternidad y maternaje, ya que mientras la primera se refiere a los meses de gestación del bebé el segundo término está relacionado con todo lo que necesita ese “cachorro humano” para convertirse en una persona psíquica con valores, deseos, actitudes y comportamientos éticos.

Hoy, señaló, se puede hablar de que el amor maternal tiene niveles que pueden ir de querer mucho a no amar nada, de ahí que “si realmente fuera instinto sería impensable que una madre dejara a su hijo en un bote de basura o pasara por duros procesos de fertilidad como la implantación de óvulos fecundados con tal de ser madres”.

Comentó que desde hace varios años los conceptos de instinto y naturaleza humana son suficientes para explicar ese fenómeno; no obstante, subrayó, cuesta trabajo pensar que el amor de una madre por sus hijos, tan poderoso y generalizado, no sea algo innato.

“Se sigue interpretando en términos de obligación y a pesar de las intenciones liberales se experimenta casi siempre como una aberración o un escándalo que una mujer no quiera a sus hijos y se está dispuesto a explicarlo y justificarlo antes que admitir el hecho de su brutalidad”, explicó.

Por ello debe tomarse en cuenta que no por tener una estructura física apta para dar vida se posee toda la construcción psíquica para educar a un hijo, luego entonces es algo que la sociedad indica.

En todo caso, apuntó la integrante del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Psicología de la máxima casa de estudios del país, el estereotipo persistente de madre ha quedado vinculado a la subordinación, por lo que a cierta edad se debe elegir entre dar a luz o el desarrollo profesional.
Debe quedar claro, mencionó, que no sólo son madres sino mujeres que ante la maternidad entran en contradicción por una serie de exigencias impuestas por la sociedad.

Se trata de “máscaras” que se le imponen a esa condición cuando en realidad implica esfuerzos, renuncias, conflictos, enojos, responsabilidades y frustraciones, planteó.

La psicóloga refirió que entre las principales razones que llevaron a la mujer a optar por tener o no tener hijos se encuentra la posibilidad de llegar a espacios públicos, que pudiera reconocerse en la autonomía e independencia, además del surgimiento de la píldora anticonceptiva.

Esa base posibilitó cambiar su destino como madres. Ahora tienen más conciencia y pueden adoptar una actitud egocéntrica en el sentido de que piensan en su proyecto de vida como profesionistas y personas sociales, recalcó.


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