La demanda de tratamientos antidroga aumenta entre los adolescentes


MADRID. Pese al lanzamiento de las diversas campañas de concienciación ante el consumo de drogas por parte de adolescentes, que ha llevado a cabo el Ministerio de Sanidad, la realidad parece no responder a las expectativas. Según un estudio elaborado por la Universidad de Oviedo para la organización de ayuda a drogodependientes Proyecto Hombre, la demanda de tratamientos de desintoxicación entre los jóvenes aumentó un 64 por ciento más en 2006 con respecto al porcentaje de 2004.

Así, de los 17.000 pacientes que acudieron el pasado año a Proyecto Hombre, 2.071 eran adolescentes, de los que casi un 39 por ciento ya habían recibido algún tratamiento previo, por lo que se deduce que, en estos casos, el primer contacto con el abuso de drogas se produjo a muy temprana edad. De hecho, el informe sitúa el inicio de consumo en los 13 años para las sustancias legales (alcohol y tabaco) y en 15 para las ilegales. Al margen del tabaco, sobresale el policonsumo de cannabis y alcohol -combinación preferida de un 70 por ciento de los entrevistados-, «cada vez más habitual», en detrimento de otras drogas de diseño como el éxtasis que suelen ser consideradas «menos seguras» por quienes las toman, explica el director de comunicación de comunicación de Proyecto Hombre, Lino Salas.

Para Salas, el incremento de solicitudes de ingreso formuladas por jóvenes toxicómanos responde más a «un mayor nivel de información» que a un empeoramiento de la situación. Sin embargo, el propio estudio apunta que la inhalación de cocaína está alcanzando niveles inesperados. «Preocupa el aumento en el consumo de cocaína, un poco superior al 23 por ciento del total de los ingresos del último mes», advierte Marcelo Rodríguez, presidente de Proyecto Hombre en Madrid.

Conductas delictivas
Asimismo, Rodríguez comentó que «influye en el consumo» que una cuarta parte de los pacientes que reciben «ni estudian, ni trabajan, es decir, no tienen ningún tipo de ocupación». Este déficit educativo y laboral, según el informe, va acompañado de conductas antisociales fuera del hogar, entre las que «destacan peleas, faltas de respeto, hurtos, conducción sin licencia y destrozos en el mobiliario urbano». Precisamente, un 56,8 por ciento de la muestra reconoce estas actuaciones delictivas. Sin embargo, la actitud de estos jóvenes no es la misma en el ámbito familiar, donde por lo general predominan las buenas relaciones con sus allegados y sólo en un 15 por ciento de los casos se dieron casos de agresiones a familiares.

Además, el estudio apunta que más de la mitad de los pacientes solicitaron ayuda por presiones familiares, imperativos judiciales o alentados por amigos, en contra de su propia voluntad. Y destaca la figura de la madre, familiar que acompañó al centro a un 37 por ciento de los entrevistados.


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