El 10% de los niños víctimas de acoso escolar no se lo comunican a nadie


Aún así este porcentaje ha disminuido en un 5% en los últimos 7 años. El informe pone de manifiesto la necesidad de la formación en valores para prevenir situaciones de acoso.



La catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, Esperanza Ochaita, ha presentado esta mañana en el “Congreso Nacional de Atención a la Diversidad”, que se celebra en Elche hasta mañana domingo, los datos más relevantes del informe realizado para el Defensor del Pueblo y UNICEF, sobre “Violencia entre iguales en la ESO”.

La muestra se ha realizado entre 3.000 estudiantes de 12 a 16 años, de toda España, durante el año 2006 y los resultados arrojan la comparativa con los obtenido en un estudio similar realizado en el año 1999 y publicado en el 2000 por el Defensor del Pueblo.

Contra todo pronóstico, según Esperanza Ochaita, “los resultados del informe dicen que el maltrato entre iguales ha descendido notablemente entre 1999 y 2006, además el porcentaje de maltrato es inversamente proporcional a la gravedad de las conductas analizadas”. Así, según la perspectiva de las víctimas de acoso, la conducta de insultar ha bajado de un 39’1% a un 27’1%; la de poner motes ofensivos de un 37’7% a un 26’7%; la conducta de ignorar, como forma de exclusión social, de un 15’1% a un 10%; la de amenazar para “meter miedo” de un 9’8% a un 6’4%; y la de acoso escolar de un 2% a un 0’9%.

La psicóloga ha resaltado las preguntas incluidas en este informe sobre el “ciberbullying”. Una nueva variante, de la que “afortunadamente” sólo son víctimas un 5% de los alumnos de la ESO. Se trata, sobre todo, de las grabaciones vejatorias realizadas con teléfonos móviles para difundirlas después por internet. Según la experta, a pesar de la poca incidencia “es un fenómeno incipiente, pero contra el que hay que tomar medidas. Yo, personalmente, pienso que sería provechoso no dejar entrar móviles en las aulas”.

Otra de las novedosas variantes analizadas en este último informe ha sido el de la conducta de los niños inmigrantes. Ochaita ha destacado que “los niños extranjeros no son más violentos que los autóctonos. Al revés, ellos son las víctimas, por ejemplo, en la conductas de exclusión social.


En cuanto al perfil de los maltratadores, Ochaita ha explicado que los chicos son “más agresivos” que las chicas, aunque éstas son las principales protagonistas de la “malediciencia”, o lo que es lo mismo, hablar mal de los compañeros. Una conducta menos grave que pegar, pero que también “puede hacer mucho daño porque menoscaba la autoestima de la víctima”.

El estudio analiza también el escenario del maltrato. Para los profesores, éste se produce sobre todo en el recreo. Sin embargo, los alumnos no coinciden con esta percepción, porque según los niños, estas conductas tienen lugar en clase, la mayoría de las veces en ausencia del profesor, pero en ocasiones, hasta delante de él.

La psicóloga ha destacado además, como dato positivo, que haya disminuido el porcentaje de víctimas que se callan el maltrato. Ha bajado del 15% en 1999 al 10% en 2006. Este grupo es el realmente preocupante, según Ochaita, porque “son niños en alto riesgo” que no hablan por vergüenza o por no “chivarse”, “pero es muy importante que lo comuniquen, porque cuando no lo comunican es cuando pueden suceder cosas como los tremendos episodios que hemos llegado a tener de suicidio”.

Uno de los datos más positivos del informe es que “los profesores están cada vez más implicados en atajar las conductas de maltrato”. Así, los jefes de estudios promueven y acuden a cursos de formación contra el acoso escolar y hablan, más a menudo, con los niños y con sus familias, para intentar prevenir estas conductas agresivas. En este sentido, Esperanza Ochaita, ha aseverado que “en lo que respecta a la educación en valores, desde la escuela ha hecho los deberes, pero desde la familia no tanto”.

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