Blog de Actualidad en Psicología.

3 abr. 2007

Los hombres tienden a negar la muerte más que las mujeres

Por: Patricia Nogales. 

Cómo nos enfrentamos a la muerte, qué concepto de muerte se esconde detrás de esa manera de asimilar la pérdida de nuestros seres queridos, o incluso, la propia. Qué ideas, con fundamento o no, prevalecen en torno a la muerte, incluso por encima de lo que la propia experiencia nos enseña. El grupo de Psicología de la Salud de la Universidad de Huelva trabaja en la actualidad en un interesante estudio con el que pretende dar respuesta a todas estas cuestiones, con una especial atención en la relación que mantiene con la muerte el personal sanitario, especialmente el del área de cuidados paliativos. "Porque, en contra de lo que puede creerse, no siempre coincide que una persona que, por su trabajo, esté acostumbrada a tratar con la muerte, la maneje o la afronte mejor", explica el investigador responsable de esta línea de trabajo, Rafael Andújar.

Sin embargo, esta será la segunda fase del proyecto. El primer paso ha sido abordar los conceptos y los estilos de afrontamiento de la muerte de la población en general, independientemente de su ocupación laboral. "La investigación es de una gran complejidad", reconoce Andújar, pues se trata de un campo en el que predominan los conceptos legos o ideas profundamente arraigadas en la población, muchas de ellas sin ningún fundamento real o científico. En este sentido, se han encontrado cosas "muy interesantes". El grupo ha conseguido conformar una amplia base de datos "que aún está por exprimir".


Por el momento, una de las cosas que ha podido observar es que existen diferencias de género a la hora de hacer frente a la muerte. "En lo que se refiere a los estilos de enfrentamiento, los hombres, por ejemplo, tienden más a la negación que las mujeres", asegura Rafael Andújar, cuyas investigaciones se desarrollan en el grupo de la UHU que dirige el catedrático de Psicología, Francisco Revuelta.


Este análisis sobre el imaginario de la población en general es sólo un primer acercamiento para abordar más tarde la segunda fase del proyecto: el estudio de cómo se aborda el concepto de muerte desde un ámbito concreto. Exactamente, el de la sanidad. La idea del grupo es conocer cómo el personal sanitario, y más en concreto el del área de cuidados paliativos, asimila la pérdida de sus pacientes, que en este área en concreto es inminente, pues se trata de enfermos por los que ya nada se puede hacer. "Esto es algo muy importante porque el concepto que tengan de muerte y la forma que tengan de enfrentarse a ella afectará a todo el entramado de manejo del enfermo y de su entorno familiar".


Disponer de una visión científica de esta relación es de una gran relevancia, máxime si se tiene en cuenta que "los estudios reconocen que en este tipo de áreas la implicación personal del sanitario es fundamental. Mucho más que todo el arsenal de maquinaria y medicinas, lo que el profesional hace personalmente con el enfermo y con sus familiares adquiere un papel importantísimo", apunta el investigador psicólogo. En algunos casos, si el médico o enfermero cae en la negación, tratará al paciente como si realmente estuviera curándolo o pudiera hacer algo por salvar su vida. En otros, el profesional puede sentirse muy afectado por la muerte del paciente (porque entienda que su trabajo no es efectivo o que la intervención sanitaria no sirve para nada).


Todo esto formará parte de la segunda fase del estudio que será quizás la más complicada de afrontar desde un punto de vista metodológico pues se trata de situaciones "muy delicadas; ellos saben que estás ahí porque se está muriendo el paciente o su familiar". De hecho, no siempre que el investigador acude al centro hospitalario tiene posibilidades de desarrollar sus entrevistas; aún así, la intención del grupo es la de poder acceder no sólo a los profesionales de la sanidad y los familiares de las personas enfermas, sino también a estas últimas, siempre y cuando fuera posible.


Otro de los ámbitos en los que este estudio destacaría de forma especial es el de la donación de órganos, ya que el concepto de muerte que tenga el familiar de una persona que ha fallecido propiciará que ésta primera acepte o no entregar los órganos de su ser querido. "España es uno de los países donde más donaciones hay en el mundo y donde se realizan una gran cantidad de trasplantes; sin embargo, en Andalucía, por ejemplo, no todas las poblaciones funcionan igual en lo que se refiere a la donación".


Lo que el estudio también pone de manifiesto y a juzgar por los contactos que ya han podido mantener con algunos profesionales de la sanidad, es que la formación con respecto a la muerte es muy escasa, prácticamente inexistente. "Se trata de un déficit que ellos mismos reconocen". De esta forma, sus técnicas, sus estilos de afrontamiento se fundamentan de forma especial en las ideas previas que tuvieran sobre el tema (más allá de su formación médica), en la experiencia, etc.".


Esta laguna otorga aún más relevancia al estudio, ya que permitirá tener una idea más clara de cómo los profesionales de la sanidad deberían enfrentarse a la muerte de sus pacientes, de forma que las situaciones que pueda vivir le provoquen el menor estrés posible, con el objetivo último de "mejorar el manejo del paciente en estos últimos momentos de su vida y facilitarle lo que se ha venido en denominar "calidad de muerte", aunque sea un concepto todavía rechazado por algunos".
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