Debaten en La Plata el libro que enjuicia al psicoanálisis




El perfil inconfundible de Sigmund Freud -esta vez sin sus clásicos anteojos- aparece recortado sobre un fondo blanco y encerrado por una serie de círculos concéntricos de un rojo intenso. El efecto de la imagen es claro: el vienés, una de las mentes más influyentes del siglo XX, está en la mira.

El libro revolucionó el ambiente 'psi' de todo el mundo por su manifiesta intención de demostrar que la disciplina de Freud está agonizando.

Ya desde el dibujo que ilustra su tapa, el "Libro Negro del Psicoanálisis" se presenta como el eje de una polémica caliente que acaba de llegar al país y a la Ciudad a partir de su desembarco en las librerías. En nuestra región el tema tiene un fuerte impacto si se tiene en cuenta que -según la última estadística oficial- hay, en La Plata y el Gran La Plata, un psicólogo cada 240 habitantes. Se sabe: Argentina es uno de los países más freudianos del mundo y, en ese marco, La Plata -con una de las facultades de Psicología más importantes del país- ocupa un lugar muy destacado.La primera conmoción se produjo apenas apareció en las librerías de París, donde fue editado en la segunda mitad de 2005. Y se expandió por todo el mundo envuelto de una u otra manera en el ambiente de la psicología, tanto entre profesionales como entre pacientes o meros aficionados.

De repente, todos querían saber qué decían esos artículos de renombrados psicólogos, psiquiatras, escritores, historiadores de la ciencia, filósofos y epistemólogos que pregonaban (tal como reza el subtítulo de la obra) que se puede "vivir, pensar y estar mejor sin Freud".Los artículos revolucionaron el ambiente "psi" de todo el mundo por su contenido y por su manifiesta intención final: demostrar que la disciplina desarrollada por Freud está agonizando debido a su escasa eficiencia para el tratamiento de muchas patologías y por su casi nula rigurosidad científica.En las cerca de 650 páginas del controversial libro, la figura del padre del diván es retratada con acidez. Por un lado, algunos de los autores aseguran que el vienés rechazó durante toda su vida los principios más básicos de la investigación científica. En ese sentido, los autores ponen en duda la honestidad intelectual de Freud a la hora de asentar el historial de los casos clínicos con los que trabajó a lo largo de su carrera.Al mismo tiempo, los autores minimizan la eficacia del modelo terapéutico por él desarrollado. Y aseguran que, hoy en día, cada vez más sociedades están dando la espalda al diván para volcarse a una conjunto de disciplinas novedosas. Tanto que, subrayan, sólo en Francia y en Argentina el psicoanálisis sigue vivo.

DEBATE PLATENSE
Si la intención original de los autores era poner sobre la mesa de discusión al psicoanálisis mismo, en La Plata parecen haberlo logrado con creces. En las aulas de la Universidad, en la intimidad de los consultorios y en los diversos círculos de formación psicoanalítica (como la Escuela Freud-Lacan La Plata), los ensayos se debaten acaloradamente con posiciones enfrentadas.Por un lado, los psicoanalistas y defensores del cuerpo de ideas elaborado por Freud que fueron consultados por 
EL DIA coinciden en apuntar que detrás de la polémica sólo se esconde la voluntad de promocionar otros métodos de tratamiento. Y mencionan así terapias alternativas al psicoanálisis que en los últimos tiempos han tenido un importante desarrollo en todo el mundo y son conocidas como Terapias Cognitivas Conductuales (TCC).En sentido contrario, un grupo de psicólogos, psiquiatras e investigadores enrolados en ese tipo de disciplinas que vieron la luz por primera vez en la década del '70 apoyan con sus opiniones algunos de los ataques al psicoanálisis y coinciden en señalar que se trata de una disciplina "abiertamente reñida con el rigor científico".Jorge Zanghellini, titular de la cátedra de Psicología Clínica de Adultos de la UNLP, reconoce que dentro del ambiente psicoanalítico platense el libro "se estaba esperando desde hacía algún tiempo". "Ya nos habían comentado ciertos pasajes algunos colegas franceses", explica.En su opinión, el peor rasgo del libro está marcado por la contradicción que, entiende, lleva implícita. "A mí me llama la atención la fuerza y la intencionalidad con que se exponen dos tesis al mismo tiempo. Por un lado, la que postula que el psicoanálisis carece de relevancia científica y que por eso hay que desenmascararlo. Y, por otro, la que sostiene que la disciplina está muerta y que sólo subsiste en Francia y Argentina"."¿Por qué tanta insistencia en matar algo que, como dicen ellos, ya está muerto?", se pregunta."

UN COLLAGE CONTRADICTORIO
"Al lado del tradicional diván de su consultorio, y con un ejemplar del libro sobre el escritorio, Roberto Consolo -psicoanalista y presidente de la Escuela Freud-Lacan de La Plata- también embiste contra los ensayos del "Libro Negro"."Lo primero que pienso es que el título es muy acertado: hablar de 'Libro Negro' demuestra las intenciones oscuras y turbias que tienen estos supuestos entendidos reunidos en un grupo de autodeclarados 'destructores de Freud'. Eso ya por sí solo me exime de opinar sobre la catadura ética y moral de estos sujetos, que creen que desprestigiando el trabajo de Freud pueden desprestigiar el psicoanálisis".

"La principal contradicción del libro es plantear que se puede vivir sin Freud, cuando hoy en día ningún discurso puede prescindir del psicoanálisis", agrega Estela López, psicoanalista y ex directora del Servicio de Salud Mental del Hospital de Niños."Lo que más llama la atención es esta cuestión de lo 'negro' a lo que hace referencia el título, una palabra que tiene una carga importante, negativa, que remite a un tono de denuncia, de conspiración, de complot...", señala.

Y recuerda, al mismo tiempo, cómo los regímenes totalitarios del siglo XX quisieron extirpar la disciplina: "los nazis decían que era una ciencia judía y bolchevique; el stalinismo, que era ciencia burguesa".Pero el Libro Negro del Psicoanálisis, asegura López, ni siquiera alcanza el estatus de revisión a la disciplina creada por Freud. "Es que hay datos que se obvian; otros que aparecen descontextualizados y se privilegian hechos que ocupan un espacio completamente accesorio. Es un collage de cosas antiguas con otras nuevas. Es probable que de ese carácter de collage se desprendan sus mayores contradicciones".Con una mirada distinta, el doctor Herbert Chappa asegura que, tal como sostiene el Libro Negro en una de sus principales tesis, efectivamente el psicoanálisis va siendo de a poco suplantado en muchas partes del mundo por otro tipo de terapias "que han dado una mejor y más rápida respuesta a determinados problemas".Enrolado dentro de la corriente de las TCC, Chappa -doctor en medicina y especialista en psiquiatría y director del Instituto de Terapias Cognitivas e Integrativas de La Plata- no deja de subrayar que los últimos grandes avances de la psicología no han llegado de la mano del psicoanálisis, "sino de la neuropsicología y especialmente de la neuropsicología conductiva".

¿UNA MANO OSCURA?
Tanto Zanghelini como Consolo, quizá de los más virulentos a la hora de criticar el contenido de los ataques contra el psicoanálisis, no dudan en relacionar la aparición del Libro Negro con una campaña mucho más amplia, que incluye la promoción de las terapias alternativas al diván para -coinciden- "normalizar las conductas"."El psicoanálisis, como disciplina, se para en oposición a las industrias farmacéuticas, a las que las terapias cognitivas son complementarias y funcionales -sugiere Zanghelini-. No sé si hablar de una relación de causa y efecto, pero sí creo que la aparición del libro podría estar inspirada en el interés de alguna de estas grandes empresas".Roberto Consolo va mucho más allá. "Este libro se propone criticar al psicoanálisis para poner en el centro de la escena todas las formas que la globalización tiene para normalizar las conductas, para estandarizar los goces y para generar, básicamente, más control y dominio social", denuncia."El libro está puesto al servicio de las multinacionales de la salud que producen una estandarización y un negocio multimillonario de la mano de un conjunto de terapias adaptativas que son absolutamente funcionales a las formas de control y adaptación social" afirma, tajante.Pero descarta que el texto pueda cumplir ese cometido. "No logra ni logrará hacer desaparecer al psicoanálisis, porque la estructura del síntoma va a persistir".

ABRIR EL DIALOGO
En medio de la abierta disputa, donde las trincheras enfrentadas se disparan munición gruesa, Herbert Chappa propone una mirada integradora de la psicoterapia, en la que se incluya tanto al psicoanálisis como a los aportes de las TCC, de la terapia sistémica y de la psicofarmacología."Es imposible pensar que una orientación pueda solucionar todos los problemas", enfatiza.¿Es posible -tal como plantea Chappa- el diálogo del psicoanálisis con otras corrientes como la de las nuevas terapias cognitivas conductuales? Roberto Consolo cree que sí, "pero siempre y cuando se trate de un diálogo científico y no de uno que esté guiado por intereses comerciales externos"."Pero así, de esta manera -dice, con una mano puesta en la tapa del libro- no hay posibilidad de diálogo. Si quieren destruir el psicoanálisis no puede haber diálogo".



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