1 de cada 1.000 personas oye colores o huele sonidos "gracias" a la sinestesia, fenómeno que investiga un grupo de la UGR pionero en España



La mayoría de ellas no saben que son sinestésicas, y tienen una sensación de certeza sobre sus percepciones: sienten que su forma de aprehender el mundo es la normal, y cuando algo no se ajusta a ese esquema, les produce una cierta sensación de desagrado. 


El campo de estudio se ha extendido desde la sinestesia grafema-color hasta variantes como sabores evocados por música, sabores evocados por las palabras, estructuras espaciales evocadas por unidades de tiempo, colores evocados por la música, etc. 


Expertos en Psicología Experimental de la Universidad de Granada estudian el fenómeno.

Los resultados de la investigación han sido recogidas por revistas científicas como Cortex, Experimental Brain Research y Consciousness and Cognition, entre otras. Por sorprendente que pueda parecer, hay personas capaces de oler un sonido, ver un olor o escuchar un color. De hecho, todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos tenido esta habilidad (ya que algunos autores defienden que esto le ocurre a los recién nacidos). Este fenómeno es conocido como "sinestesia" -del griego "syn" (unión) + "aisthesis" (sensación)- y consiste en la unión de distintos sentidos por la que, a la percepción de un estímulo sensorial determinado, se une la experiencia subjetiva de otra percepción distinta sin referente externo (en la literatura científica se denomina al estímulo evocador inductor y a la sensación adicional experimentada concurrente). En el Departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la Universidad de Granada se encuentra un grupo de investigación pionero en España en el estudio sistemático del fenómeno de la sinestesia y su relación con la percepción y las emociones, informó hoy la UGR. Los profesores Juan Lupiáñez Castillo y Alicia Callejas Sevilla llevan años desgranando las características de un fenómeno tan curioso como desconocido, que se da, aproximadamente, a una de cada 1.000 personas. Muchas de ellas no saben que lo son, ya que piensan que su forma de percibir el mundo es común al resto de las personas. 

Trabajo pionero La tesis doctoral de Callejas supone uno de los trabajos más minuciosos que, a nivel internacional, se han realizado en torno a este fenómeno y probablemente constituye la primera tesis doctoral dedicada a este tema en Europa. Su estudio ha realizado un recorrido por los distintos tipos de sinestesia que existen centrándose en el denominado "grafema-color" (a la persona con este tipo de sinestesia las letras, palabras y números le evocan colores de forma involuntaria y automática). Una característica muy peculiar de este tipo de sinestesia es que las personas que la experimentan tienen una sensación de certeza sobre sus percepciones: sienten que su forma de percibir el mundo es la correcta, y cuando algo no se ajusta a ese esquema les produce una cierta sensación de desagrado. "Así, cuando una persona con sinestesia grafema color indica que la palabra mesa es azul, es muy probable que si ve dicha palabra escrita en otro color indique que es "erronea" y está "mal". Puede incluso decir que es "fea" o que no le gusta en absoluto por su falta de corrección", señala Callejas. Por lo tanto, ver la palabra "mesa" escrita en rojo puede constituir una experiencia desagradable mientras que ver esa misma palabra en azul es placentero. 

Esta reacción afectiva asociada a la percepción de estímulos consistentes o inconsistentes con la experiencia sinestésica es un fenómeno sumamente interesante que ha sido abordado por primera vez en esta tesis doctoral. Reacciones incontrolables Algunos de las conclusiones a las que Callejas ha llegado son que estas reacciones emocionales ocurren de manera automática y no pueden ser ignoradas. Además, influyen en las personas sinestésicas, de manera que pueden sesgar sus preferencias ante determinados estímulos que concuerdan con sus experiencias internas y, aún más, estas emociones pueden hacer que eventos asociados a ellas y que no tenían un significado emocional para las personas comiencen a ser más o menos agradables en función de que se experimentaran al tiempo que, por ejemplo, una palabra "bien" o "mal" coloreada. "En segundo lugar están las personas que perciben colores cuando se enfrentan a unidades de tiempo "-señala la investigadora granadina-. También es frecuente el caso de ver colores para las palabras habladas, los sonidos en general o las notas musicales (personas capaces de "ver la música", por ejemplo). 

En menor medida se dan casos de personas que ven colores para distintos sabores, sabores o percepciones táctiles para distintos sonidos, sabores para percepciones táctiles y un largo etcétera. Una visión estable Los investigadores granadinos señalan que la visión que ven estas personas es siempre la misma, porque la sinestesia es estable (el sujeto siempre ve el mismo color ante un estímulo determinado) e idiosincrásica (cada persona tiene sus propias reglas). Es decir: si para un sinestésico la palabra "perro" es de color rojo, cada vez que la vea escrita la percibirá de este color. El fenómeno de la sinestesia ha sido conocido durante mucho tiempo, aunque su estudio científico es relativamente reciente. Ya en el siglo XVIII se encuentran escritos como el de Castel, en el que se hace referencia a estudios previos sobre un caso de sinestesia en una persona ciega. 

La evolución del estudio de la sinestesia en las últimas dos décadas ha sido espectacular "cada vez son más los investigadores que abordan esta materia, como quedará patente en el Congreso que se celebrará en Granada- y, una vez superada la fase de demostración de la realidad de este fenómeno, "se están comenzando a abordar interrogantes de gran calado teórico y a desarrollar estrategias adecuadas para su estudio", afirma Alicia Callejas. Los resultados de su investigación han sido publicados en las prestigiosas revistas Cortex, Experimental Brain Research y Consciousness and Cognition entre otras. En la actualidad, el campo de estudio se ha extendido desde la sinestesia grafema-color hasta otras variantes hasta hace poco inexploradas: sabores evocados por música, sabores evocados por las palabras, estructuras espaciales evocadas por unidades de tiempo, colores evocados por la música, etc.

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